12 de Mayo

374. Santos Nereo, San Aquileo, San Pancracio, Santo Domingo, San Epifanio,
San Felipe, San Germán...

Santos Nereo y Aquileo, mártires

(+ 304) Eran soldados en tiempo del emperador Diocleciano. No eran aún
cristianos cuando estalló la persecución; pero el valor de los mártires los
impulsó a creer en Jesucristo. Fueron degollados en Roma. El buen ejemplo que
damos puede ayudar a la conversión de alguien.

San Pancracio, mártir

(+ 304) Sufrió el martirio el mismo día que Nereo y Aquileo. Según la
tradición, fue martirizado cuando tenía 14 años, rechazando premios y ayudas
para el futuro si renegaba de su fe. Luego de dar las gracias a sus verdugos,
no dudó en sacrificar su juventud para mantenerse fiel a Cristo. La juventud
tiene un buen ejemplo en el joven Pancracio.

Santo Domingo de la Calzada (1020-1109)

Nació en Villoria, pueblecito de Burgos, España. Decidió ingresar como monje
benedictino, pero fue rechazado en dos. Se hizo discípulo de san Gregorio
Ostiense y aunque nunca fue sacerdote ni monje, consagró su vida al servicio de
los peregrinos del Camino de Santiago. Para facilitar este trayecto, hizo
reparar la antigua calzada romana, edificar un hospital e incluso llegó a
construir un puente sobre el río Oja. La localidad riojana que fundó, y de la
que es patrono, lleva su nombre.

Es patrono de los ingenieros de caminos y de los gerontólogos.

San Epifanio (315-403)

Nacido en Palestina, era un judío convertido. Fue durante veintisiete años
obispo de Salamina, en Chipre. Entre sus numerosos escritos, su Panarion
(libro de medicamentos) sigue siendo indispensable para los historiadores de
la Iglesia antigua. Combatió también con sus escritos numerosas herejías

San Felipe de Agira (siglo V)

Presbítero. Nació en Tracia y después de recibir una sólida formación, se
dirigió a Roma. Ordenado sacerdote le mostraron como campo de apostolado la
isla de Sicilia; estableció su residencia en Agira, provincia de Enna.

San Germán (+733)

Obispo de Constantinopla. Formó parte del clero de Santa Sofía, y luchó contra
el monofisismo y monotelismo, corrientes doctrinales que no aceptaban en Cristo
nada más que una naturaleza y una voluntad. Fue obispo de Cizico; en el 715 lo
trasladaron a la sede patriarcal de Constantinopla. Trabajó por la unidad de
los cristianos, y por la defensa de la ciudad frente a los árabes.

Beata Imelda Lambertini (+1333)

Nació en Bolonia, Italia, e ingresó, todavía muy joven, en el monasterio
dominicano de Santa María Magdalena en Valdipietra. Son pocas las noticias que
nos han quedado acerca de su vida. Se recuerda el milagro eucarístico del que
fue protagonista, cuando todavía no había llegado a la edad de comulgar.
Falleció un día en que comulgó de manera extraordinaria.

Beata Juana de Portugal (+1490)

Fue hija de Alfonso V, y legítima heredera de la corona de Portugal.
Sintiéndose llamada a la vida religiosa ingresó en el monasterio dominicano de
Aveiro. El rey mandó que le privaran del hábito al enfermar gravemente. La
llevaron a la corte cuando arreciaba una peste; logró, sin embargo, que la
acompañaran seis religiosas con las que continuó las prácticas monásticas. A
la muerte del rey, se volvió al monasterio dominicano, donde, por fin, tuvo la
alegría de emitir su profesión.

* El día de hoy rezaré especialmente por algún joven que conozca para que
reciba la gracia de la vocación al servicio de Dios.