Jesús se aparece a María Magdalena

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Jesús se aparece a María Magdalena

Fuente: Catholic.net
Autor: Elí Ricardo Marín

Juan 20, 11-18

Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir: «Maestro» -. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.

Reflexión

Cuando regresa un amigo, que desde hacía tiempo no se lo veía, se siente una alegría muy grande, pues uno recuerda muchas experiencias, cursos, juegos, bromas que se habían hecho juntos. Eso nos sucede al estrechar su mano.

Parece que algo parecido pudo pasarle a María Magdalena. Ella había ido a la tumba del Maestro para recordar sus palabras, gestos, milagros. Y de pronto Jesús se aparece detrás de ella. El gozo que tuvo creo que sólo es comparable al de una madre que estrecha entre sus brazos al hijo que regresa a casa después de muchos años. No es sólo el recuerdo de un muerto el que María Magdalena abraza, es el Señor resucitado, el Camino, la Verdad y la Vida.

Lo único que nos pide el Señor para que salga a nuestro encuentro es que lo busquemos. Hay un santo que dijo: "Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé. Tu estabas dentro y yo te buscaba fuera". El santo que dijo esto es san Agustín, y nos muestra que el que busca con sinceridad al Señor lo encuentra y no queda defraudado.

El Viernes Santo, empezó la Novena a la Divina Misericordia. cuya fiesta se celebra el domingo siguiente a la Resurrección. ¡Sigue rezándola!