CARTA DE JESÚS AL HOMBRE POR SALVAR
CARTA DE JESÚS AL HOMBRE POR SALVAR
Ven. Recógeme en tu regazo.
¡Qué pronto es ya para morir! Tengo apenas 36 años y ya debo finalizar mi vida. Cuánto he deseado esta hora y con cuánto miedo la espero impaciente. Vacila mi corazón; no deseo otra cosa que estar junto a mi Dios. Él me da fuerzas y repara mi dolor.
Con cuánta fuerza clama el Universo entero por su liberación, también él víctima del primer pecado.
Pero ahora se acerca el momento para el que nací. Nadie se apercibe de ello. Estoy rodeado por una jauría que me ataca y casi me derriba.
Pero tú permanece fiel, como mi Madre, como las santas mujeres, que debes acompañarme aún hasta mi muerte.
Ven, acuérdate de mí en estos días que preceden a mi agonía terrible. No sabes bien lo que se puede llegar a sufrir desde una humanidad unida a la divinidad, siendo Dios pero también hombre. No puedes conocer lo que Yo pasé, porque nadie puede asemejarse al hombre-Dios.
Ven conmigo. Recoge todos tus enseres que debes acompañarme aún más.
Sin que Yo te diga cómo, vas a ver transformarse el mundo, porque a raíz de mi resurrección todo va a cambiar, aunque en apariencia todo siga igual.
Ven, vente, que Yo te espero en todo lugar y estos días necesito tu cercanía.
Ven, que te necesito y tú no caes en la cuenta.
Ven siempre a regar la tierra en la que yazco. Riégala con tu sonrisa, con tus abrazos y con tu corazón.
Ven y no tardes que Yo te espero.
Ven,
Yo, Jesús.


