Publicidad:
Terra
La Coctelera

Categoría: Opinión

Estado moral de España

Estado moral de España

La clase política prepara su postrer debate parlamentario sobre el Estado de la Nación, antes de las vacaciones. Tratarán todos los aspectos del tema, menos uno, a mi juicio el más importante, el moral.
Quizás, a no pocos españoles de a pie, más que una abrumadora sesión con exposición de datos políticos, sociales, económicos etc., nos interesaría oír lo que piensan nuestros representantes sobre el estado moral de España. Imposible. No es correcto, ni interesa a la
clase dirigente. Es por esto, que en virtud del libre derecho democrático a opinar, juego mi cuarto a espadas, para decir, libremente, cómo veo al pueblo español, bajo el aspecto moral. Lo resumo en tres palabras: a)Inversión. Muy mal negocio hemos hecho los españoles al invertir los valores que conservábamos como herencia de nuestros ancestros. Cambiamos oro por oropel. Sí, es cierto, ahora tenemos más dinero, más confort, más modernidad, pero al arrinconar los valores trascendentes de Dios, la fe,
la Iglesia, la práctica religiosa etc, tenemos menos paz interior y exterior y somos menos felices como individuos y colectividad. B)Regresión. Pese al cacareado progresismo de izquierdas, hemos regresado a etapas más primitivas. Sin respeto por nada ni por nadie. Nos hemos convertido en seres materialistas, egoístas y consumistas. El vale todo, con el relativismo y laicismo dominantes, nos ha llevado a ser como cavernícolas en lo moral. Nadie se fía ya de nadie y la mentira, la estafa, el robo y envidia están a la orden del día. Las leyes y
la Justicia no son respetadas por sí mismas. C)Perversión. Hemos viciado la convivencia. Llamamos bien al mal. No existen leyes objetivas y fijas. Es bueno lo que me apetece o hace la mayoría. El Estado ha invadido el derecho de los padres en la educación moral de los hijos. Sólo existen derechos para todos. El sexo libre sin compromisos, la familia machacada y lo legal por encima de lo moral… Quizás peco de generalizar demasiado o no ser realista. Me alegraría que alguien mostrase si exagero o estoy equivocado. Gracias
MIGUEL RIVILLA SAN MARTIN

Católico... ¿practicante?

Católico... ¿practicante?

Juan Manuel Gómez

En el campo de los deportes hay aficionados “activos” y “no activos”, es una realidad. Un hincha activo permanece siempre fiel a su equipo, tanto en los momentos de júbilo, como en los momentos más difíciles en los que la “B” aparece en el horizonte como un desenlace posible. Un hincha no activo es de los que cambian fácilmente sus intereses futbolísticos y, en los campeonatos, para evitar serios compromisos cuando le preguntan a qué equipo le va, dice simplemente que al que gane o al mejor, sin importarle quien sea, porque en realidad, para él, eso de ser hincha depende de las circunstancias.

En el campo de la identidad religiosa, se ha venido dando un fenómeno similar, muy extendido en Occidente y que a menudo pasa casi totalmente desapercibido. Se trata de la frecuente distinción entre católicos “practicantes” y católicos “no practicantes”. Como queriendo separar a los se consideran católicos de los que viven su catolicismo.

Esta distinción encierra una gran incongruencia porque, cuando alguien le pregunta a alguna persona si es católico, y luego le vuelve a preguntar si es practicante, parece que no ha tenido en cuenta el sentido de la primera respuesta y se está contradiciendo en su primera pregunta puesto que si alguien se considera católico es porque ha aceptado el “paquete completo” de la fe y no sólo el nombre o lo que le conviene.

Cuando se afirma ser católico, se debería tener presente que ser católico significa tener al Papa como el guía seguro en el camino de la fe; que ser católico significa creer en la vida eterna, en el purgatorio y en la existencia del infierno; que significa vivir el precepto de la caridad en la vida diaria, hasta el extremo, amando al prójimo como a nosotros mismos; que significa seguir las enseñanzas de la Iglesia, que dignifican y hacen feliz la vida del hombre; que significa ser firme defensor de la vida en todas sus etapas, de la recta moral y de la unidad familiar.

Todo católico está llamado a ser un católico practicante, es decir, a vivir la fe que profesa para evitar que continúe existiendo esta distinción que deja mucho que desear a los que no creen en Cristo. Si todos los católicos lo son también en sus obras, los no creyentes contarán con un testimonio vivo de Cristo y tendrán una gran motivación para acercarse a la fe. La Iglesia, formada por todos los católicos, está llamada a ser esa levadura que fermente, con el amor de Dios, toda la masa a través de la práctica, vivencia y testimonio de la Verdad.

Lo único importante en la vida

Lo único importante en la vida

Luis Gustavo D´Suze

Día tras día vemos en la televisión, las revistas, los periódicos, en las calles y avenidas anuncios publicitarios que promocionan cosas únicas. “Es tu única oportunidad”. “Tu oferta única”. “Aprovecha, único”. “Nunca antes visto, único”... y todos los demás que se te puedan ocurrir. Pero realmente, ¿Qué es lo único?

Hay cosas únicas que sólo sirven para algo determinado. Por ejemplo, para entender que un objeto es azul es necesario el ojo. O, ¿cómo le explicas a un ciego de nacimiento que el cielo es azul? “Sencillo, -dirá alguno- el color azul no es rojo, ni blanco, ni amarillo, ni rosa, ni..., bueno, es como el mar, es como... ¡es inútil, es imposible!”. “Bueno, -dirá otro más iluminado- azul es un color suave y sereno, dulce, agradable a la vista”. Buen intento, pero el ciego seguro entenderá que es azul la suave y serena piel de un niño dormido, que es azul la dulce azúcar, que azul es la brisa del atardecer sobre el rostro... o cualquier otra cosa que se le ocurra. Lo único que hemos de necesitar para entender que el cielo es azul es la vista. Los demás medios son inútiles.

Lógicamente, tú no eres ciego, pero seguramente sí eres cristiano o te dices cristiano. Te has preguntado alguna vez, ¿Qué es lo único importante para ti?... Seguramente es la salvación de tu alma. Lo demás es accidental, es efímero, es temporal. La salvación de tu alma, no es lo único importante como puede ser un anuncio publicitario, sino tan único e importante como el ojo para identificar el color es azul.

'lo unico importante en la vida' 'lo unico importante' meditaciones opinion alma dios salvacion vida amor realizarse "la oprtunidad de tu vida" "oferta unica" "Luis Gustavo D´Suze" "equipo gama" amor caridad fe esperanza

España, emblema de la Fe

España, emblema de la Fe
Rafael Valencia Quiroz

Andalucialiberal.com

“¡Qué bonito es el Mar Mediterráneo, la Costa Brava y la Costa del Sol! La charanga y el toreo me emocionan, porque en España sólo hay de lo mejor”. En nada se equivoca la canción. España, exótico vergel. España, tierra soñada y soñadora. No sin razón recibe cada verano más de quinientos mil turistas. Ofrece quilates de historia y cultura. Promete porvenir al hijo y al huésped y, en fin, es agasajada por un creciente número de inmigrantes.

Sin embargo, entre sus múltiples encantos, sólo falta una oferta. Oferta muy demandada, que siempre la ha caracterizado y con la que ha nacido. Oferta que, por tanto, no está mal regatearle. Es la fe que generosa siempre ha compartido con el mundo entero.

Hoy es triste constatar cómo es en esta tierra ibérica en la que tres cuartas partes de los inmigrantes pierden la fe. ¿Qué deleite puede suplantar esta desgracia? Ni los castillos medievales, ni las catedrales góticas, ni los preclaros hijos como Cervantes o Quevedo –por citar nada más una muestra-. Aquí no hay sucedáneos: lo único que acaba con esta carencia es dejar de dar la espalda a Dios, sentirse más hijo y más amado que nunca y permitir el abrazo que Dios busca y espera darle.

Pruebas de este anhelado abrazo no faltan: la visita del Santo Padre, la exitosa adoración perpetua en Toledo, la América evangelizada y hoy evangelizadora, la España que no se puede ver distanciada de este honroso calificativo: católica. No es, en absoluto, ningún retroceso creer en Dios. Más bien, culmina las obras del hombre.

Sólo así, se dará al hijo y al visitante el completo servicio de calidad. El servicio que le dé la vida eterna. Sólo entonces, será posible terminar el estribillo de la canción: “y siempre se recordará que España es la mejor”.

Recordando a Don Álvaro (por Elena Baeza)

Recordando a Don Álvaro

En el XIII aniversario de su fallecimiento, me viene a la memoria, cuando aquella mañana al entrar en mi Centro la que me abrió la puerta, me dice: ¿Sabes lo de Don Álvaro?, ¿Qué pasa? Le contesté y me dice: que ha muerto. Me impresionó tanto, porque cuando una persona está enferma te vas haciendo la idea, pero él que acababa de llegar justo aquella noche de Tierra Santa, pues claro te quedas…sí, para mi fue muy dolorosa la noticia. Pasé al oratorio a saludar al Señor y a rezar por él. Al momento, sentí una gran paz, como que Dios me estaba diciendo que Don Álvaro estaba en el cielo muy contento y junto a San Josemaria, -por aquellas fechas aún Beato-. Y, desde luego que me lo demuestra con frecuencia, le suelo pedir cosas importantes y otras menos, pero siempre me escucha.

Le vi por última vez, en septiembre de 1993, que vino a la ordenación de unos cuántos sacerdotes, la fecha coincidía con nuestro aniversario de boda, un cuatro de septiembre a las seis de la tarde. Entonces mi marido y yo pensamos celebrarlo en Torreciudad y tuvimos la suerte que hasta la misa de la víspera de la ordenación, también la celebraba Don Álvaro y a las seis de la tarde. Luego los allí presentes estuvimos departiendo un rato en tertulia, en ella nos animaba a hacer apostolado y nos puso de ejemplo a San Pedro y los demás apóstoles, “decía fijaos la cultura que podían tener unos pescadores…y sin embargo de lo que fueron capaces, nosotros con tantos medios cuántas cosas podemos hacer”. Muchas cosas nos contó, pero esto nunca se me ha olvidado.

Así que el día de su muerte pensé que fuimos a despedirnos de él. Fue un recuerdo tan maravilloso que nunca olvidaré.

Elena Baeza

Blogs similar a este es http://meditaya.zoomblog.com/ Te puedes subscribir al mismo

Hay un blog simila a este en http://meditaya.zoomblog.com/

Se puede seguir el día a día.
Hay temas para hacer oración, cida cristiana, sacramentos

¿HUMILLAR, MURMURAR Y ?

?HUMILLAR, MURMURAR Y ?

En la entrada de un nuevo año todos nos deseamos paz y felicidad; pero. ni la una ni la otra se nos dará gratis. Hay que luchar duro, para merecerlas. Sin embargo, existen medios elementales y sencillos, aunque no fíciles para conseguirlas. Generalmente, la solución de todo problema humano esta prevista en un pequeño librito, que pocos leen.

Humillar, ofender, avergonzar, se consigue fácilmente. Cualquier conducta que desprestigie, avergüence denigre o maltrate a nuestros pr󪩭os tales como: brusquedades, groserías, prepotencias, faltas de delicadeza, mal humor, desprecios, no escuchar o no dejar hablar y, en general, todo aquello que pueda herir la justa estima de quien nos escucha es suficiente para acarrearnos la enemiga mortal y, a veces para siempre, del afectado. ?Mal negocio! Bastan unas leves murmuraciones, una respuesta brusca o falta de delicadeza en el trato para que surjan ?enfrentamientos personales, p鲤ida de amigos, ambiente s󲤩do en el trabajo,?.
?
Par魯nos, por ejemplo, en ?las murmuraciones, causas de tantas desavenencias. ?Comprobaremos lo ?graves que resultan en los terrenos religiosos y pol�cos, donde sus efectos pueden producir serios da񯳠sociales de enorme amplitud.
?
Los jefes, y sobre todo los amigos, no deber�os consentir ni?re�jam᳠la murmuraci󮬠que deber�ser castigada severamente y con rapidez. Muchas veces, es suficiente la presencia de un solo hombre o mujer ?decente? para cambiar un ambiente bajuno. A la larga, la murmuraci󮠥s un negocio donde todo son p鲤idas.
?
En el campo del catolicismo la murmuraci󮬠los chismes, la maledicencia, la calumnia,? estᮠbien definidas, se las considera siempre de m᳠o menos gravedad, seg?s casos, pero todo el mundo sabe, o deber�saber, a que atenerse. El Catecismo de la Iglesia Cat󬩣a no deja dudas al respecto, y los confesores no deber� ser transigentes con los aparentes casos leves, que por su continua repetici󮬠abren la puerta a m᳠graves situaciones. Supuesto que se confiesen de esos ?casos leves?.
?
En el terreno de la pol�ca, los pol�cos saben los da񯳠que causan las murmuraciones y calumnias; sin embargo, los utilizan descaradamente, juntas con las mentiras, ?como? armas de combate contra los rivales pol�cos. Aprovechando los medios de comunicaci󮠡fines se puede incidir en el voto de los ciudadanos y modificar as�l rumbo de cualquier pol�ca. Se juega en estos casos con la vida y el porvenir de millones de personas. Los pol�cos carentes de toda moral, los seguidores de la Nueva Era, del Relativismo Moral y de cualquiera de las sociedades secretas o sectas conocidas como perjudiciales no deber� ser votados ?jam᳡. Son como el caballo de Atila, por donde pasan no crece la hierba. No es dif�l detectarlos: ?Por sus hechos los conocer驳? Un buen pol�co ha sido primero un buen hombre, lo que antes se llamaba un hombre cabal, un hombre en el que se puede confiar. Si lleva estas virtudes a la pol�ca serᠵn buen pol�co; si no, se quedarᠣomo otros muchos en pol�cos de rastrojera, cuando no terminan en simples alima񡳮
?
La murmuraci󮠣omo la conducta antisocial, la antes llamada mala educaci󮬠es una? ro񡠱ue ensucia y entorpece el engranaje social, resta fuerzas, quita la paz, y hace perder la amistad entre las personas.? Es dif�l de eliminar; pero, como a la malas hierbas, podemos reducirla a dimensiones soportables. El sucio ambiente de la murmuraci󮠳e transforma radicalmente cuando nos acostumbramos a hablar de forma cordial de todo y de todos. Todos tenemos algo bueno.? Si no fuera posible hablar bien, call魯nos, as�o tendremos que arrepentirnos.
?
Hagamos una prueba durante una semana: Empecemos a hablar bien de todos nuestros conocidos,? con naturalidad, sin ?coba? ? la falta de sinceridad se nota rᰩdamente-, sonriamos levemente con agrado, pocas palabras, consideremos como hermanos a los que nos rodean ? en realidad lo son-. Hagamos un esfuerzo por comprenderlos y quererlos. Algo as�omo lo que hac�la hermana Teresa de Calcuta o como lo hacen las madres con sus ni񯳠peque񯳮 ? Qu頥s dif�l ? Naturalmente, y mucho m᳠de lo que nos imaginamos. Hablar bien de lo bueno que tengan nuestros amigos es algo que a algunos les? cuesta much�mo trabajo. Si a ellos los elevamos, podemos pensar que ?nosotros bajamos. Sin olvidar que para hacer el bien hay que entrenarse diariamente, no menos que para meter goles.? El principio f�co de ?Toda acci󮠴iene una reacci󮠩gual y contraria? , tambi鮠se da en las relaciones humanas: Sonr�y te sonreirᮻ ama y te amarᮬ da y te darᮻ gru񥬠y te gru񩲡n;?
?
Tras una charla en Buenos Aires una se񯲡 pregunta a San Josemar�EscrivẠPadre ?qu頱uiere dejarnos en el coraz󮠡 todos sus hijos americanos? ?Que sembr驳 la paz y alegr�por todos lados; que no digᩳ ninguna palabra molesta para nadie; que sepᩳ ir del brazo de los que no piensan como vosotros. Que no os maltrat驳 jam᳻? que seᩳ hermanos de todas las criaturas, sembradores de paz y alegr�??
?
Bastar�ser un poco inteligente para comprobar que, en estos casos, ??conviene? cambiar seriamente y de verdad nuestra actitud para con los que nos rodean. Si se nos ocurriese utilizar la ?coba?? nos pasar�os de listos y caer�os en un repugnante farise�o. La ? arma vᬩda es la del amor, la que nos record󠊥s?Amar al pr󪩭o como a s�ismo?. Aun no se ha inventado nada mejor. Hablar ?mal de alguien es como escupir al cielo, antes o despu鳠la saliva nos caerᠥn la cara. No hablar mal, no es suficiente. Las personas queremos, necesitamos ser amados, estimados y que alguien hable bien de nosotros y reconozca lo poco o mucho bueno que tenemos. Deseamos ser alguien , no algo. ?Como juzgues ser᳠juzgado? Dijo Jes?P>
?
Reconozcamos con sinceridad y ?dig᭯selos?: lo guapa que est᠍ar� lo buen trabajador que es nuestro amigo Juan, lo elegante que va y lo bien que guisa nuestra mujer o madre, lo bien que juega al f? nuestro hijo,?? Podr�os asegurar que muy pronto subiremos varios puntos sobre el concepto que ten� de nosotros. Hasta nos mirarᮠcon un poquito m᳠de cari񯮠Y todo, por un precio bastante m󤩣o.
M鲩da( Espa񡩬 2007-01-07
Alejo Fernᮤez P鲥z
Alejo_fp@terra.es
?DNI 8437033N
Cervantes, 14, 1,3?? M鲩da (Badajoz)
tel. 924 311138
________________________________________

HUMILLAR, MURMURAR Y …

En la entrada de un nuevo año todos nos deseamos paz y felicidad;
pero. ni la una ni la otra se nos darán gratis. Hay que luchar duro
pera merecerlas. Sin embargo, existen medios elementales y sencillos,
aunque no fáciles, para conseguirlas. Generalmente, la solución de
todo problema humano esta prevista en un pequeño librito, que pocos
leen.

Humillar, ofender, avergonzar,…se consigue fácilmente. Cualquier
conducta que desprestigie, avergüence, denigre o maltrate a nuestros
prójimos tales como: brusquedades, groserías, prepotencias, faltas
de delicadeza, mal humor, desprecios, no escuchar o no dejar hablar
y, en general, todo aquello que pueda herir la justa estima de quien
nos escucha es suficiente para acarrearnos la enemiga mortal y, a
veces para siempre, del afectado. ¡Mal negocio! Bastan unas leves
murmuraciones, una respuesta brusca o falta de delicadeza en el trato
para que surjan enfrentamientos personales, pérdida de amigos,
ambiente sórdido en el trabajo,….

Parémonos, por ejemplo, en las murmuraciones, causas de tantas
desavenencias. Comprobaremos lo graves que resultan en los terrenos
religiosos y políticos, donde sus efectos pueden producir serios
daños sociales de enorme amplitud.

Los jefes, y sobre todo los amigos, no deberíamos consentir ni reír
jamás la murmuración, que debería ser castigada severamente y con
rapidez. Muchas veces, es suficiente la presencia de un solo hombre o
mujer “decente” para cambiar un ambiente bajuno. A la larga, la
murmuración es un negocio donde todo son pérdidas.

En el campo del catolicismo la murmuración, los chismes, la
maledicencia, la calumnia,… están bien definidas, se las considera
siempre de más o menos gravedad, según los casos, pero todo el mundo
sabe, o debería saber, a que atenerse. El Catecismo de la Iglesia
Católica no deja dudas al respecto, y los confesores no deberían ser
transigentes con los aparentes casos leves, que por su continua
repetición, abren la puerta a más graves situaciones. Supuesto que
se confiesen de esos “casos leves”.

En el terreno de la política, los políticos saben los daños que
causan las murmuraciones y calumnias; sin embargo, los utilizan
descaradamente, juntas con las mentiras, como armas de combate
contra los rivales políticos. Aprovechando los medios de
comunicación afines se puede incidir en el voto de los ciudadanos y
modificar así el rumbo de cualquier política. Se juega en estos
casos con la vida y el porvenir de millones de personas. Los
políticos carentes de toda moral, los seguidores de la Nueva Era, del
Relativismo Moral y de cualquiera de las sociedades secretas o sectas
conocidas como perjudiciales no deberían ser votados ¡jamás!. Son
como el caballo de Atila, por donde pasan no crece la hierba. No es
difícil detectarlos: “Por sus hechos los conoceréis” Un buen
político ha sido primero un buen hombre, lo que antes se llamaba un
hombre cabal, un hombre en el que se puede confiar. Si lleva estas
virtudes a la política será un buen político; si no, se quedará
como otros muchos en políticos de rastrojera, cuando no terminan en
simples alimañas.

La murmuración como la conducta antisocial, la antes llamada mala
educación, es una roña que ensucia y entorpece el engranaje social,
resta fuerzas, quita la paz, y hace perder la amistad entre las
personas. Es difícil de eliminar; pero, como a la malas hierbas,
podemos reducirla a dimensiones soportables. El sucio ambiente de la
murmuración se transforma radicalmente cuando nos acostumbramos a
hablar de forma cordial de todo y de todos. Todos tenemos algo
bueno. Si no fuera posible hablar bien, callémonos, así no
tendremos que arrepentirnos.

Hagamos una prueba durante una semana: Empecemos a hablar bien de
todos nuestros conocidos, con naturalidad, sin “coba” – la
falta de sinceridad se nota rápidamente-, sonriamos levemente con
agrado, pocas palabras, consideremos como hermanos a los que nos
rodean – en realidad lo son-. Hagamos un esfuerzo por comprenderlos
y quererlos. Algo así como lo que hacía la hermana Teresa de Calcuta
o como lo hacen las madres con sus niños pequeños. ¿ Qué es
difícil ? Naturalmente, y mucho más de lo que nos imaginamos. Hablar
bien de lo bueno que tengan nuestros amigos es algo que a algunos
les cuesta muchísimo trabajo. Si a ellos los elevamos, podemos
pensar que nosotros bajamos. Sin olvidar que para hacer el bien hay
que entrenarse diariamente, no menos que para meter goles. El
principio físico de “Toda acción tiene una reacción igual y
contraria” , también se da en las relaciones humanas: Sonríe y te
sonreirán; ama y te amarán, da y te darán; gruñe, y te
gruñirán;…

Tras una charla en Buenos Aires una señora pregunta a San Josemaría
Escrivá: Padre ¿qué quiere dejarnos en el corazón a todos sus
hijos americanos? “Que sembréis la paz y alegría por todos lados;
que no digáis ninguna palabra molesta para nadie; que sepáis ir del
brazo de los que no piensan como vosotros. Que no os maltratéis
jamás; que seáis hermanos de todas las criaturas, sembradores de
paz y alegría,…”

Bastaría ser un poco inteligente para comprobar que, en estos
casos, “conviene” cambiar seriamente y de verdad nuestra actitud
para con los que nos rodean. Si se nos ocurriese utilizar la
“coba” nos pasaríamos de listos y caeríamos en un repugnante
fariseísmo. La única arma válida es la del amor, la que nos
recordó Jesús: “Amar al prójimo como a sí mismo”. Aun no se ha
inventado nada mejor. Hablar mal de alguien es como escupir al
cielo, antes o después la saliva nos caerá en la cara. No hablar
mal, no es suficiente. Las personas queremos, necesitamos ser amados,
estimados y que alguien hable bien de nosotros y reconozca lo poco o
mucho bueno que tenemos. Deseamos ser alguien , no algo. “Como
juzgues serás juzgado” Dijo Jesús

Reconozcamos con sinceridad y “digámoselos”: lo guapa que está
María, lo buen trabajador que es nuestro amigo Juan, lo elegante que
va y lo bien que guisa nuestra mujer o madre, lo bien que juega al
fútbol nuestro hijo,… Podríamos asegurar que muy pronto subiremos
varios puntos sobre el concepto que tenían de nosotros. Hasta nos
mirarán con un poquito más de cariño. Y todo, por un precio
bastante módico.

Mérida( España), 2007-01-07

Alejo Fernández Pérez

Octubre y el Rosario

Octubre y el Rosario

Hay tiempos dedicados a un hecho o causa importante. Octubre lo dedica la Iglesia al Rosario. ¿Anticuado? En algunas ciudades termina octubre con un Rosario multitudinario, el Rosario de la Aurora. No sé si por influencia de Juan Pablo II o por la imprevisible moda, el Rosario luce hoy al cuello de muchos, de famosos y de gente corriente. Unos lo llevan por devoción; otros, quizá sólo por moda. Yo recuerdo unos versos que aprendí de niña: “ Rosario bendito, de mis santos abuelos, herencia; tú eres más que blasón de mi hogar, tú eres más que una cinta de perlas...” ¿No es consolador que Juan Pablo II hablara de este rezo al poco de ser elegido Papa? En la plaza de San Pedro, exclamó: “ ¡Mi oración predilecta es el Rosario!” (1978), y le llamaba “escalera para subir al Cielo”, o “las dos alas para elevarnos en la vida espiritual” por unir la “oración mental y la oración vocal”. “Cuando lo rezamos- decía- está la Santísima Virgen rezando con nosotros. En el Rosario hacemos lo que hacía María, meditamos en nuestro corazón los misterios de Cristo”. El 8 de octubre durante “el ángelus”, Benedicto XVI nos ha recomendado este rezo en familia. ¿ Sabíamos que rezándolo en familia o en la iglesia, se puede ganar indulgencia plenaria? Una cosa veo: hoy como ayer, muchos rezan el rosario cada día y otros cuando suplican fuerte(la curación de un enfermo, por unos exámenes...) Hay quienes no aciertan a acostarse sin haberlo rezado: es como si les faltara algo.

Josefa Romo Garlito