Categoría: Controversias
11 Mayo 2006
¿Te crees todo lo que ves?
Fuente: Catholic.net
Autor: Lucrecia R.de Planas
Hay un dicho muy famoso que dice: “católico ignorante, seguro protestante”, refiriéndose a que las personas que dejan la fe católica, invariablemente son personas que nunca se preocuparon por conocer su religión y a fuerza de no conocerla y mucho menos saber defenderla, se dejan engañar por cualquier idea nueva que les presentan.
Chesterton decía al respecto: “A fuerza de no creer en nada, terminan creyendo en cualquier cosa”
Hoy, esta falta de cultura religiosa elemental se hace patente públicamente y de la manera más descarada. Las personas ya no sienten vergüenza de demostrar que no saben nada de religión, ni de historia, ni de arte, ni de nada.
Hace unos días escuché a un famoso empresario, con una carrera universitaria, estudios de postgrado en economía y con cierta posición social, presumir públicamente en una reunión, sin avergonzarse ni un poquitín por ello, cuáles eran las “fuentes fidedignas” que él utilizaba para incrementar y profundizar sus conocimientos religiosos y artísticos.
Se notaba a leguas que el señor nunca había leído los Evangelios según Mateo, Marcos, Lucas y Juan, se notaba que no tenía la más remota idea de quiénes son los Padres de la Iglesia y que en la vida había abierto el Catecismo, pero hablaba con gran conocimiento del “Evangelio según National Geographic”. Se notaba que nunca había mirado siquiera las letras en un libro de Historia del Arte, y que no se acordaba ni un poco de sus múltiples visitas al Louvre, pero hablaba como quien tiene autoridad de las obras de Leonardo, demostrando en cada palabra que lo único que sabía de ellas, lo había aprendido leyendo la novela que está de moda. Escucharlo daba un poco de pena ajena, la verdad.
En fin… el asunto que quiero tratar hoy, aunque está relacionado con esta falta de cultura del hombre de hoy, no es exactamente tal.
El asunto es que he notado que mi preocupación por esta incultura religiosa y artística, es compartida por cientos y cientos de personas bien formadas dentro de la Iglesia. No se pueden imaginar la gran cantidad de material que hemos recibido de personas buenas, preocupadas por formar e informar a otros, sólo para que no hagan el ridículo en público, como el empresario del que les hablaba.
Me han llegado materiales de las Conferencias episcopales, de los obispos, de muchos sacerdotes y laicos comprometidos, historiadores, comunicadores y artistas, cientos de artículos de opinión, cursos, clases, conferencias; presentaciones en Power point y en Flash; videos en Windows Media Player y en Quicktime, libros completos, juegos interactivos, materiales didácticos, campañas… todos con el mismo objetivo y más o menos el mismo contenido: explicaciones de qué son los evangelios apócrifos, conocimientos esenciales de las obras de Leonardo, información real acerca del Opus Dei, la historia verdadera de los templarios y del priorato de Sión, las leyendas del Santo Grial y… poco más que eso.
Todos son materiales útiles y buenos, pero en Catholic.net no podemos darles cabida a todos, pues su contenido es esencialmente el mismo y… si los publicáramos todos, Catholic.net se vería convertido muy pronto en algo que debiera llamarse Leonardo.net o Santogrial.net
Por esta razón, hemos abierto un weblog dedicado a este tema, para albergar y reunir ahí todas estas maravillosas iniciativas apostólicas que se han desarrollado para ayudar a las personas que, por su falta de cultura, se pueden ver engañadas y creer todo lo que ven en el cine: Star Wars, Matrix, Código Da Vinci, What a bleep you know y otras películas del mismo estilo, que, por su contenido, pueden llegar a desarticular la fe del que no sabe y del que no ha estudiado.
Pueden encontrar este blog en http://blogs.catholic.net/codigodavinci
Ahí se encuentran ya algunos de los materiales que hemos recibido y que responden a las principales interrogantes: ¿Es verdad lo que muestran estas novelas de ficción? , ¿hasta dónde son engañados sus lectores?, ¿a qué se debe su éxito?, ¿por qué atrae a tanta gente?, ¿por qué se intenta poner en duda la veracidad de los Evangelios y la enseñanza de la Iglesia?, etc.
Los lectores desinformados encontrarán publicada ahí la opinión de algunos expertos en historia, en religión y arte, de la jerarquía católica y de los fieles. Pueden utilizar su contenido como uno de esos cursos "flash" que te ayudan a sobrevivir cuando te ves obligado a conversar acerca de un tema del que no tienes ni idea.
Los visitantes más formados e inquietos con el tema de formar a otros, podrán publicar su opinión, compartir los materiales desarrollados por ellos e interactuar con foros de discusión, juegos, documentales descargables, reportajes, e-books y demás recursos digitales disponibles en la red.
Espero que este espacio resulte de utilidad para los desinformados y para todos los apóstoles que nos han enviado sus materiales.
Dios los bendiga.
Lucrecia Rego de Planas
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9 Mayo 2006
El Proyecto Gran Simio
Fuente: Catholic.net
Autor: Guillermo Juan Morado
El llamado “Proyecto Gran Simio” es una iniciativa presidida por el filósofo Peter Singer que pretende la inclusión de los grandes simios (chimpancés, gorilas, bonobos y orangutanes) en la categoría de “personas”, otorgándoles la consecuente protección moral y legal, hasta ahora reservada sólo a los humanos.
El Proyecto, que dice inspirarse en los ideales de la sociedad anti-esclavista, argumenta partiendo del parentesco genético que vincula a los humanos con estos antropoides, así como de la semejanza que, según los promotores del mismo, existe entre el comportamiento de los humanos y el de estos animales.
A estas alturas de la película, uno ya no se asombra de nada. Podría pensarse en una tomadura de pelo en sede parlamentaria, como tantas otras a las que cada día asistimos. Pero parece que el asunto va en serio, y podría desembocar en una Ley que colocase a España en la “vanguardia” mundial de la defensa de los simios. España siempre es diferente. Cada día más.
Aunque hay miles de seres humanos que son vejados en su dignidad, que no ven reconocidos sus derechos, que son objeto de explotación, de compra-venta o de esclavitud – situación que no parece alarmar a Singer y sus secuaces - , lo que más llama la atención de este Proyecto no es el deseo de tratar bien a los simios, sino la voluntad de redefinir el concepto de persona. El reconocimiento de la singularidad humana está en entredicho. Y, por consiguiente, también lo está el reconocimiento de la razón por la cual el ser humano es persona y sujeto de derechos inalienables.
Por más parentesco biológico que exista entre seres humanos y orangutanes, chimpancés, gorilas y bonobos, en el hombre se da un salto cualitativo en virtud del cual es “persona”; es decir, un individuo racional, un “alguien” y no un “algo”, capaz de conocerse, de poseerse, de ejercitar su libertad y de entrar en comunión con otras personas. Si vamos a la raíz, la singularidad humana encuentra su último fundamento en la capacidad de ser interlocutor de Dios, por haber sido creado el hombre “a imagen de Dios”, capaz de conocer y de amar a su Creador. En la condición de persona se encuentra la base de los derechos fundamentales del hombre; derechos inalienables, que no son el resultado de una concesión del Estado, sino que son previos a toda legislación positiva.
Los animales, ni siquiera los animales más próximos al hombre en la escala evolutiva, no son titulares de derechos. Con frecuencia, las características “humanas” que se les atribuyen son el resultado de la proyección que sobre su comportamiento se hace de las claves que permiten comprender el comportamiento humano. Que los animales no sean titulares de derechos, y mucho menos de derechos “humanos”, no significa que los hombres no tengamos obligaciones hacia ellos. Les debemos aprecio y hemos de evitar, por respeto a nuestra propia dignidad, hacerles sufrir inútilmente o sacrificar sin necesidad sus vidas.
Si el “Proyecto Gran Simio” va adelante llegaremos a la paradoja de ver como se le reconoce a un orangután una serie de derechos que se le niegan a un feto humano de siete meses, a un enfermo terminal, o a un niño aquejado de parálisis cerebral. Todo muy “lógico”, desde los parámetros de la filosofía animalista, pero todo muy inhumano y muy decadente. También hoy, cuando se desliga del sentido común, el sueño de la razón genera monstruos.
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21 Abril 2006
El «Evangelio de Judas», una «novedad» que no es tal
Fuente: Corriere della Sera
Autor: Vittorio Messori
No, no tendremos que reescribir los orígenes del Cristianismo; y la fe de los creyentes no irá en crisis por la publicación de un fragmento del así llamado "Evangelio de Judas". Para decirlo enseguida, la clamorosa presentación en Washington, delante de la prensa mundial a propósito convocada, es sobre todo una operación económica y, probablemente, también ideológica.
Historia y teología entran allí poco, como mucho entre los especialistas verdaderos ha despertado sólo curiosidad, no han sido, ciertamente, excitados por una "novedad" que no es tal y que, ellos, ya conocían. Quizás desde hace más de 1800 años, visto que hacia el año 180 Ireneo, obispo de Lyon, griego y gran conocedor del Mediano Oriente, compuso su obra Contra las herejías. En ella escribe: "Dicen que Judas conoció todas estas cosas y justo porque sólo él conoció toda la verdad más que los otros apóstoles, ejecutó el misterio de la traición. Presentan estas invenciones llamándole el evangelio de Judas". Los que enseñan así fueron gnósticos pertenecientes a una secta llamada de los "Cainitas", de Caín, venerado junto a la Serpiente que tentó a Eva, a Cam, a los Sodomitas, a Esaú y, también, a Judas. En resumen, todas las figuras negativas de las Escrituras judeo-cristianas. Poniéndose a semejantes maestros, los "Cainitas" justificaban todo género de obscenidad y delitos.
Una operación económica, pues, aquella del jueves 6 de abril, visto que el National Geographic Magazine está entre las revistas más rentables del mundo, con ediciones en muchas lenguas. Su patrocinio de la traducción y la publicación del papiro encontrado entre las arenas egipcias, no es ciertamente desinteresada. Millones de dólares vendrán del aumento de las ventas, de la adquisición del volumen que será propuesto al adquirir el periódico, del documental ya comprado por muchas televisiones. Sin contar la enorme publicidad determinada por el hecho de que los medios de comunicación de cada continente han citado la noticia. No al azar se han elegido, por el lanzamiento, los días que preceden la Semana Santa, cuando en toda la cristiandad resonará el nombre de Judas Iscariote y será más fácil que se hable de su presunto "evangelio". Si es lícito un caso personal: ayer, a lo largo de todo el día he tenido que declinar invitaciones a participar en talk-show’s televisivos sobre este presunto descubrimiento. Y a mi sorpresa ("¿Pero no es la semana después de las elecciones italianas, no se concentrarán en los comentarios?") me replicaban que, sí, la política hará de dueña, pero la inminencia de la Pascua impone de insertar en el palimpsesto algo que la concierne. ¿Por qué, pues, no esta novedad sobre el apóstol que traicionó a Jesús?
Pero el fuerte olor de dinero ha aleteado enseguida alrededor del papiro emergido en los años Setenta del valle del Nilo, uno de los pocos lugares, junto al desierto de Judea, de donde proviene la biblioteca esénica de Qumràn, dónde la aridez del clima permite la conservación de materiales tan frágiles. Ya no estamos en el tiempo en que pastores beduinos cedían a los mercantes de Jerusalén y del Cairo cántaros llenos de manuscritos a cambio de pocas monedas de plata. Las bibliotecas de las universidades europeas, americanas, australianas, y hasta japonesas, se enfrentan en subastas memorables para adquirir jirones de manuscritos de los primeros siglos cristianos. Como ya es costumbre en casos parecidos, no están claras las vicisitudes comerciales de este "evangelio de Judas", pero parece cierto que el largo rollo ha sido cortado en dos. Una parte es la que se presentó en Washington con el máximo clamor, otra parte habrá quedado custodiada en una caja fuerte: su precio es destinado a multiplicarse, visto el interés con que ha sido acogida la primicia.
Operación económica, digo, pero quizás también ideológica. El Código da Vinci de Dan Brown sólo es el ejemplo más afortunado de un filón que, desde hace algún año atrás, parece un río en plena crecida. Una pseudo-historia, una fanta-exégesis estrujan el ojo al lector, reprochándole que uno como él no puede aceptar sin más el cuento de las Iglesias "oficiales" - a empezar de la católica - sobre los orígenes cristianos. Que en absoluto es como lo cuentan desde hace demasiados siglos los curas, que saben la verdad, pero la esconden. Por ejemplo, éstos están dispuestos a recurrir al homicidio antes que a hacer filtrar las "verdaderas" relaciones entre Jesús y Maria de Magdalena, con las consecuencias que ellos han tenido sobre la historia del Occidente. Como se sabe, ésta es la tesis central de Dan Brown, que no ha hecho otro que mezclar los contenidos de un cóctel rancio que ya en el 1988 Umberto Eco puso en burla - tan ferozmente cuánto inútilmente - en su "Péndulo de Foucault".
Si esto, en todo caso, es lo que quiere el mercado, ¿cómo no aprovechar un auténtico "documento secreto", de un trozo de aquellos "evangelios apócrifos" en el que estaría la verdad oculta, para engolosinar las masas, empujándolas a comprar periódicos, libros, ver la película, a lo mejor adquirir camisetas, gorros, llaveros? Los Dan Brown han reconstruido por vosotros la figura "auténtica" de la Magdalena, otros aquella de Pietro, de Simón de Cirene, de Nicodemo, del propio Jesús: aquí tienen ustedes un Judas como no habrían jamás pensado: un amigote, un bienhechor, un privilegiado por Dios, otro que el desgraciado traidor del que les han hablado siempre las iglesias. Papel, más bien papiro, canta....
La instrumentalización ideológica de los restos se ha hecho explícita, en la presentación de Washington, cuando alguien ha dicho que - con el nuevo, benemérito Iscariote - se cortarán las uñas al antisemitismo cristiano. Esto, el periódico católica Avvenire ha comentado, si es verdadero no es otra cosa que "una demencial intención de favorecer el diálogo con el hebraísmo". Demencial no sólo porque el cristianismo siempre ha sabido que, si un apóstol israelita traicionó, los otros once eran israelitas como él, como lo fueron los 72 discípulos y los millares de primeros seguidores. Y muchos de aquellos judíos, hijos de judíos, prefirieron el martirio a la negación. Pero demencial también porque la secta de los "Cainitas", de donde viene el fragmento, consideraba el Dios de los judíos como el Dios malvado, en lucha mortal con aquel bueno, el gnóstico Dios Supremo. Destruir el Jahvé de las Escrituras fue el objetivo final de la historia. Y a Judas había que exaltarlo justo como el campeón atrevido de esta batalla contra el repugnante Demiurgo semítico. Entonces, a pesar de los engañosos guiños al "diálogo", este no podrá poner entre sus textos base el papiro ofrecido a la venta por los editores americanos.
Vittorio Messori, Corriere della Sera, sábado 8 de abril de 2006
«El Evangelio de Judas» Una entrevista al P. Thomas Williams con respecto a esta «noticia».
El evangelio según Judas y las «nuevas» revelaciones sobre Jesús Artículo extenso y profundo de Miguel Pastorino, Presidente del SEAS, Uruguay, acerca de los evangelios gnósticos, sus contenidos y sus orígenes.
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